Por Josue Meneses
Mucho se ha especulado de que si Caifanes es o no una banda de culto en la historia del rock mexicano. Los problemas personales entre los integrantes de la banda, entonces ya se dejaban sentir al grado de que finalmente terminaron separandose con rumbos distintos. Con 4 discos bajo el brazo y despues de 16 años Caifanes esta de regreso y para sorpresa de muchos esas asperezas han sido limadas (o por lo menos asi parece) y todo esos argüendes quedaron en el pasado.
Banda de culto o no, Caifanes es sin lugar a dudas una de las bandas seminales del rock en Mexico que trascendió fronteras conviértiendose en una de las agrupaciones que pavimentó el camino del rock en español cuando todavía era un terregal sin un rumbo definido.
Como todo buen precursor de la nueva generación de rockeros, los Caifanes tuvieron sus tropiezos practicamente desde el inicio de su carrera con un estilo copiado de The Cure tocando cumbia, lo cual les dió la oportunidad de colarse a la radio y de ahi el resto de la historia que ustedes ya conocen.
Cuando nos enteramos de que los Caifanes venia a USA, dijimos “esta tocada no nos la podemos perder”. El concierto en el Honda Center en la ciudad de Anaheim, California dió inicio en punto de las 8:45 pm entre los gritos y chiflidos de una audiencia mas “madura” por no decir “mayorcita” quienes en su momento corearon las canciones en la nostalgia de cuando eran mas bellos y lozanos. Aquella jauria de fieras en el escenario ya no era mas, sino un grupo de “ruckeros cincuentones” donde algunos miembros como Sabo Romo en el bajo, Alejandro Marcovich en la guitarra y Diego Herrera en los teclados y el Sax lucian sus canas en todo su esplendor. Alfonso André en la bateria parecía el “Peter Pan” del grupo mientras Saul Hernandez, en la voz y la guitarra habia perdido su carisma limitandose a cantar sin perder la compostura desde su lugar.
¿Que le paso a Caifanes? Nada del otro mundo, lo que ha todos nos pasa en algun momento: Nos estamos haciendo viejos y la única prueba de ese legado de inmortalidad es nuestra herencia dejada atras plasmada en un lienzo o inscritas en la memoria colectiva de una canción popular. Esa melodia que es capaz de abrir viejas heridas, transformar el alma o acongojar el corazón .
En esa catarsis inevitable, las vibraciones de canciones que marcaron una época se hicieron sentir de inmediato cuando los primeros acordes del concierto eran nada mas y nada menos que los de “Viento” y en ese momento Caifanes invitaba a la nostalgia de cuando en 1988 se tocaba hasta quemarla.
En fin, esta claro que cada tema lleva consigo una consigna, un momento, una metáfora que es a veces denuncia y otras desamor. Del movimiento del 68 “Antes de que nos olviden” hasta canciones de cuna para despertar a un revolucionario. “Esta canción va para tus hijos, y los hijos de tus hijos o los mas jovenes para que nadie nos haga daño” decia Saul dedicando el tema “Ayer me dijo un Ave” sólo para ser culminado por una audiencia en trance que gritaba eufórica. No podian faltar los halagos a la “raza” con el tema de la inmigración y acerca de la democracia “Hasta Morir”, “Estas dormida”, “El Comunicador” y ” De noche todos los gatos son pardos” y acerca de la locura y la demencia sacada de su primer disco: ” Sera por eso” pasando por todas esas rolas que les dieron un nombre y su mencion honorifica en la sala del rock latino como “Avientame”,”Ojo de venado”, “Dioses ocultos”, “Detras de ti” y “Matenme por que me muero”.
Para cerrar con broche de oro Alejandro Marcovich se aventó un solo de guitarra interpretando “Mexico Lindo y Querido” echándose a la bolsa a los mexicanos que inundaron el recinto aquel cantando a todo pulmón, añorando la tierra dejada atrás por venir a perseguir el famoso “Sueño Americano” que para muchos termina convirtiéndose en una pesadilla. “Nos vamos juntos” fue el tema que cerró el concierto no sin antes dejar al público esperando por mas de la misma dósis.
5 minutos mas tarde, bajo la luz de un reflector Saul Hernandez tomaba el micrófono y mientras Marcovich azotaba su guitarra con los primeros acordes, expresó: “Esta canción ya no le pertenece a Caifanes, le pertenece a ti” y entre le euforia y los gritos del mostruo de las mil cabezas se dejaba escuchar “La Celula que explota” donde la “raza” entonó la rola de principio a fin.
Ya para culminar el concierto Caifanes no solo toco otra a petición del público sino que tocaron hasta 4 temas mas incluyendo: “No dejes que”, “Afuera” y la obligada “Negra Tomasa” la cual muchos bailaron en pareja en honor a la cumbia y el rock que los ha visto crecer juntos a pesar de tanta promiscuidad musical que se ha venido dando en las últimas decadas degenerando y engendrando tantos hijos bastardos.
El rock permanence y se nutre de otros ritmos y a pesar de que de pronto se encajona, se conserva fiel a sus raices primitivas y eso es lo que lo mantiene vivo. Lo que empezó como un sueño güajiro terminó siendo una llamarada de petate y si, Caifanes es otra avenida mas para llegarle al corazón de la bestia y el concierto de anoche una anécdota mas en la gran historia del rock latino!
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